Lo mejor del papel

Tercer capítulo: La más cruel de las sorpresas

Al principio fue difícil también hacer entender al mercado por ejemplo el hecho de que pagar por poner publicidad en un medio no daba derecho a intervenir en su línea editorial, ni a decidir qué tenía que publicar, cómo o cuándo; que se comprendiera cuál era la diferencia entre periodismo y comunicación. En fin, que lo que proponíamos era tan poco convencional que costó hacerlo entender, pero con perseverancia y honestidad todo se acaba consiguiendo, aunque sea inevitable que haya quien no lo valore: “Con el paso del tiempo y nuestra coherencia en la manera de hacer la mayoría del sector ha sabido apreciar la consistencia de nuestro proyecto, aunque contra la mediocridad de quienes solo se quedan en la superficie, en la anécdota, poco se puede hacer”.

Redacción Autopos

portadas-autoposEl caso es que poco a poco fuimos sumando adeptos hasta hacernos un hueco en poco tiempo y contra todo pronóstico, pero la vida nos tenía preparada una cruel sorpresa: “Mi suegro, que tanto nos ayudó para poner en marcha la empresa, moría con 56 años un sábado. El domingo siguiente fallecía nuestro hijo Miguel a causa de una meningitis fulminante. Fue el momento más duro de nuestra vida. Apenas habíamos editado dos números de la revista. Pero había que salir adelante. Por ellos, por él. Por mi hijo mayor Víctor. Por nosotros”.

Y vaya si no hubo más remedio que salir adelante. Para bien o para mal el camino de la vida solo se puede recorrer en una dirección, y aunque el trayecto se convirtiera durante muchos años en una dolorosa huida hacia adelante, no quedaba más remedio que sujetar las riendas de aquel caballo desbocado, aunque sangraran las manos…

Por eso cuando volvió a ponerse en contacto con nosotros el editor de la revista francesa de características muy similares a la nuestra, justo al mismo tiempo que se anunciaba nuestro segundo hijo, Juan, no lo pensamos mucho. Estábamos en un momento en que la economía española crecía a buen ritmo, y en Francia nos veían como ‘El Dorado’. Tenían un producto publicitario, La Guía de la Posventa, que querían desarrollar en varios países de Europa, y  nos propusieron asociarnos. En el año 2000 se formalizó la venta y la empresa editorial francesa Lile Edition se convirtió en nuestra otra mitad. No duró mucho: “La sociedad con los franceses nos permitió dar un salto cualitativo importante, aunque tuviera como consecuencia, apenas un año después, enfrentarnos a una situación muy complicada, con un socio en suspensión de pagos, una estructura sobredimensionada y sobre todo una deuda que nos ahogaba”.

Efectivamente, en 2001 la empresa francesa quebró justo cuanto llegaba al mundo nuestro tercer hijo, Lucas, y nos vimos obligados a crear una nueva sociedad para poder seguir desarrollando nuestra actividad en solitario. Tuvimos que apretarnos mucho el cinturón, dejar el local que teníamos alquilado en Madrid e instalar la oficina en nuestra propia vivienda: “No me lamento de aquello porque nos hizo más fuertes. Y porque recuperamos el control empresarial, pagamos hasta el último euro y aprendí mucho profesionalmente, además de que entonces conocí a Philippe Berlinson, que era nuestro contacto con la matriz y hoy es mi ‘hermano’ francés, parte de mi familia”.

Tocaba disfrutar

Fueron otra vez años duros, pero afortunadamente para 2005 ya estábamos de nuevo a pleno rendimiento. Y en el mes de junio conseguimos poner en marcha un nuevo proyecto, un periódico dirigido a los talleres, el pan que traía debajo del brazo nuestro cuarto hijo, esta vez una niña, María: “Habíamos apostado por el binomio fabricante-distribuidor. Una apuesta con la que hemos marcado la diferencia y se ha demostrado muy acertada. Pero nuestros clientes nos pedían un soporte para llegar al taller y decidimos editar el periódico, con igual profesionalidad y pasión que le ponemos a todo lo que hacemos. Ahora, con casi doce años de trayectoria, y apoyado por su propia web, vive sus mejores momentos”.

Ese año también pudimos comprar nuestra propia oficina e invertir mucho más en serio en el desarrollo de nuestra página web: “Creamos un medio en sí mismo, con los mismos principios y valores pero teniendo en cuenta las posibilidades que ofrece internet. Siempre hemos querido informar, generar opinión, provocar el debate, pero también entretener. Y las muchas primicias que damos, la manera de contar las cosas, los vídeos… han hecho de autopos.es la referencia para el binomio fabricante-distribuidor, funcionando muchas veces como una red social”.

El momento culminante de ese periodo de bonanza fue la celebración de nuestro décimo aniversario. Estábamos por fin en un momento tranquilo de nuestra vida personal y profesional, en el que todos los problemas parecían haberse solucionando, y nos pareció que aquella fecha podría ser un buen momento para reinventarnos; está claro que en el fondo siempre nos ha gustado complicarnos la vida: “Cumplíamos diez años e internet ya era la principal fuente de acceso a las noticias. De hecho se decía que el papel tenía los días contados. Por eso había que reinventar la revista. Y le cambiamos el nombre, el formato, el diseño, porque lo que queríamos cambiar era su concepto: queríamos una revista de prestigio, que se quisiera salir en ella, que formar parte de su mundo fuera motivo de orgullo. Han pasado ocho años y creo que hemos conseguido darle al papel un valor distinto al que había tenido hasta entonces. Así que no tenía los días contados…”.

Y para compartir con todo el sector el esfuerzo que nos había costado llegar hasta allí, decidimos celebrarlo por todo lo alto: “Fue uno de los días más felices de mi vida. Lo que sentimos aquella noche, el enorme respaldo que recibimos (con más representación de la distribución de lo que yo he visto nunca en ningún acto similar) y el aprecio que nos transmitieron, personal y profesional, me sigue hoy emocionando”.

Realmente fue una experiencia espectacular, así que desde entonces no perdemos la ocasión de celebrar junto al sector cualquier cosa que nos sirva de excusa: una barbacoa de camino a un congreso, nuestras jornadas de convivencia, los 25 años como periodista de posventa de Map, la ‘mayoría de edad’ ahora…

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